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miércoles, 30 de octubre de 2013

Un "tironcito" de orejas para Amancio

Como todos a estas alturas ya sabéis, Amancio y yo tenemos una relación bastante bien avenida que consiste básicamente en que él diseña cosas y yo me enamoro de ellas. Hasta ahora nos iba bien, porque ambos teníamos bien claros nuestros papeles (él produce- yo pago) pero, amigas, siento anunciaros que "el día D" ha llegado y estamos en crisis (financiera también, bueno, él no, pero yo sí). CRISIS. HORROR.

Y os preguntaréis ¿por qué? ¿en qué momento? ¿has sido tú la infiel, que te has pasado al "Team Antic" (Mango)? No queridas mías, no. Ha sido él, por su culpa, por su culpa, por su gran culpa (esto es de la Biblia ¿no?).

El motivo de la disputa han sido LAS BOTAS. Yo os cuento; hace más de un mes LAS ví en la web, pero su precio me echaba para atrás 109€, yo pensé ¿Por unas botas de Zara? ¿Estamos locos o qué?. Como ya os dije, en un post allá por febrero, sobre las botas mosqueteras, yo ya tengo unas de Bershka, ideales y comodísimas, pero, a veces se me caen y pasan de ser mosqueteras, a ser botines. 

Como esto no me pasa siempre (no entiendo por qué, preguntaré a mi paisano Iker Jiménez) estuve pensando y requetepensando (sobornando y dando pena) si comprármelas o no. Como soy bastante fácil de convencer, fue ver dos modelitos de "streetstyle" con ellas y me faltó tiempo para meterme en la web y comprarlas.

El problema número dos, que es el GRAN problema (el primero era el precio) vino cuando me llegaron y me las probé. Nada más abrir la caja ya vi algo raro, pero al probármelas, mis sospechas fueron confirmadas. Las botas no eran para mí, debían ser para un elefante que vive en mi edificio y se confundieron en el envío. No encuentro otra explicación razonable.

No es que pasen de ser mosqueteras a botines, como en las mías, no no, es que directamente me caben las dos piernas en una bota. Me sobra bota por todos los sitios. ¡Ni que tuviera yo las piernas de Kurkova! ¡Ojalá!. Entonces, pensando mucho y muy fuerte y, teniendo en cuenta que en mi edificio en todos los años que llevo viviendo en él, no he visto ningún elefante, llegué a la conclusión de que Amancio me estaba llamando GORDA ¡A mí! ¡Qué desfachatez! ¿Cómo se atreve?. Así que con mi corazón roto y mucha desgana, ayer fueron devueltas a Zara.

Y es que yo aún me sigo preguntando ¿por qué esta fijación de pensar que por calzar un 41 eres un hipopótamo? no es la primera vez que esto me pasa y no entiendo por qué. La mayoría de estilismos que he visto con este tipo de botas son de chicas tirando a delgadas, todavía no he visto ninguna "pierna de elefante" por decirlo de alguna manera (que luego me vienen las ofendidas y no quiero) con este tipo de calzado, entonces ¿por qué no hacerlas más pequeñas? otra vez, necesito la ayuda de mi colega Iker, a ver si me lo cruzo y me saca de este sin vivir.


Mientras tanto, sigo buscando sustitutas, y me he topado con otras de Bershka, que además son mucho más baratas, lo que me "tira para atrás" es que la parte de arriba que parece plasticucho polipiel, en realidad es neopreno, y a mí, llamadme rara, pero el neopreno fuera del agua, lo sigo sin ver. Aunque lo más seguro es que al final se vengan a mi casa (si luego vuelven a su origen, es otro tema).


Yo seguiré con mis dilemas pero vosotros disfrutad del miércoles- jueves.

Ah! está todo muy escrito en clave de humor, aunque creo que es obvio, pero por si acaso.

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