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jueves, 19 de septiembre de 2013

Nueva York: Cuarta parte

Esta será la cuarta y última entrega del viaje a NYC que mi estancia en Boston está llegando a su fin y, apenas os he hablado de esta ciudad.

Mañana habrá doble publicación, por una parte un especial MOMA ¡qué sitio! hago post propio porque creo que podría vivir allí. Tiene arte para absolutamente todos los gustos. Estoy convencida que los no fanáticos de los museos, también saldrían encantados. Por otra parte publicaré sobre la pasarela Gasteiz ON, que es la semana de la moda más importante del País Vasco, pero todo esto ya os lo detallaré en las próximas dos entradas.

Como bien os comenté ayer, en mi última parte os muestro mi visita por Soho y Chinatown, además de algunos edificios que me había dejado en el tintero y que están situados en la 5ave. Y por supuesto os enseño también la escultura Love de Robert Indiana. que me costó un triunfo encontrar.

Cuando hice la ruta de este día, me propuse bajar hasta el puente de Brooklin, previo paso por el de Manhattan, e ir subiendo y descubriendo los dos barrios que os he comentado. ¡Menuda ingenua! No tengo otro nombre, ambos puentes estaban demasiado lejos como para ir caminando, así que cuando llegué al de Manhattan, que es el primero, me di la vuelta, y a caminar por los barrios.

Primero fue el turno de Chinatown, agobiante no, lo siguiente. Apenas se podía caminar por la calle de la cantidad de gente que había, sentí el mismo agobio que en Times Square. Todo lleno de tiendecitas de bolsos, foulares, pañuelos, etc. Al más puro estilo de las tiendas de chinos de España pero como en una mini ciudad. Como zona para visitar está bien, había mucho turista pero, ni loca hubiera comido nada. No es que desconfíe, es que había una suciedad que no era ni medio normal. Si NYC ya huele fatal ¡Imaginar Chinatown! era de locos, yo no se donde están las autoridades sanitarias cuando se las necesita, supongo que poniendo carteles inútiles en los paquetes de tabaco. O quizá ni existan en USA, lo investigaré, porque no tengo ni idea.

El Soho ya era otro nivel, una diferencia abismal. Mucho más tranquilo, bohemio y relajado. Mil tiendas de segunda mano de las que me hubiera llevado hasta las perchas, pero las restricciones de equipaje me lo prohíben y a veces hay que elegir. Había un montón de restaurantes de los que desconozco el menú (soy muy rara comiendo y no era plan de jugármela) pero la decoración estaba muy cuidada. La tienda de Prada, merecería post propio pero eso sería demasiado "friki", incluso para mí. Pero si tenéis la oportunidad, visitarla.

Cuando terminé de ver ambos barrios, tomé la ruta de siempre, hasta llegar a la escultura Love. Era el tercer día que la intentaba encontrar, y como no, a la tercera fue la vencida. Esperaba que iba a estar plagada de turistas pero no, solo estaba yo. También estaba un chico que no tenía otro sitio mejor donde hablar por teléfono y dejar sus cosas que la puñetera escultura y, como consecuencia, me "troleó" varias fotos.

Por último, de camino a casa, para no variar, pasé por el Rockefeller centre, por donde pasaba todos los días, pero nunca me había parado. Otro edificio "pequeño" de los que te hace sentir como un "gnomito". Impresionante, el edificio y la zona donde está.

Hasta aquí mi aventura Neoyorquina. Espero que os haya gustado y que no os haya parecido muy pesada y aburrida, no era esa mi intención. Lo juro. Os dejo con las fotos.

Mañana nos vemos de nuevo. Como siempre, gracias.

De camino...





Empieza Chinatown


Justo detrás está el puente de Manhattan.


Más Chinatown.


Esa cosa enana que se ve a lo lejos, es el puente. Siento la foto pero la zona daba miedo.


¿Qué haces cuando llegas a una calle desierta en Chinatown? Pues sacar la foto y darte la vuelta. Bye, bye.




Mi sueño.


Union Square. La fachada de unos grandes almacenes.


 
Ooohh! Love is in the air!



Rockefeller Centre.



La embajada polaca, que estaba justo al lado de casa y nunca me había fijado.


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