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jueves, 27 de marzo de 2014

Bolonia

A partir de ahora, aunque ya empecé la semana pasada, los jueves trataré de publicar con una de las ciudades o de las visitas que realice durante el fin de semana y así durante estos casi tres meses, trataré de enseñaros todo lo que pueda del norte de Italia, espero que mi racha de viajes siga como hasta ahora o mejor y descubrir lo máximo posible.

Para el destino del fin de semana pasado, decidimos salir de Toscana e ir al norte, a Bolonia, una ciudad a la que no le hace falta tener la famosa torre ni un "Duomo" espectacular, para tener encanto. No estaba dentro de nuestros planes visitar Bolonia puesto que no es famosa por nada en especial, no tiene ningún monumento representativo tipo, la Catedral de Florencia o la torre de Pisa o algo similar, pero menos mal que cambiamos de opinión y fuimos.

Volví encantada, una ciudad bastante grande pero que en ningún momento tienes sensación de agobio. Había bastantes turistas, como nosotros, pero no había ni tráfico masificado, ni ruido ensordecedor ni nada que te hiciera pensar que estabas visitando una ciudad de más de 350.000 habitantes.

El casco histórico es enorme y en él contrastan sus edificios históricos con el "street art" del "graffitero" artista de turno. Entre sus edificios históricos destacaría las dos Torres, que hacen que te sientas como un enano y la fuente de Neptuno con todo lo que la rodea, es impresionante. Otro detalle que me llamó mucho  la atención es que es una ciudad bastante porticada. También hay muchísimas tiendas, sobre todo de maquillaje que es el tipo de establecimiento en el que nunca me fijo, pero había tantas que era imposible no darse cuenta. También descubrí una tienda en la que vendían algunos modelos de Louboutin, pero ni rastro de So Kate, seguiré buscando.

Tuvimos la enorme suerte de que era sábado y había dos mercados. Uno enorme con todo tipo de objetos, desde cafeteras, hasta ropa de segunda mano, pasando por puestos que parecían auténticas zapaterías móviles. El otro era más pequeño y solamente de libros, en el que hubiera adquirido unos cuantos si no fuera por las restricciones de peso en el equipaje.

Me hizo especial ilusión cuando, por primera vez, vi una tienda física de Maisons du Monde, los que me conocen sabe que no me puede gustar más. Había estado en las tipo "pabellón" pero nunca en una a pie de calle. Y, evidentemente, fue imposible salir con las manos vacías ¡jajaja!

También el clima nos acompañó y esto siempre se agradece a la hora de hacer "turisteo" y "patear" literalmente una ciudad. No me enrollo más y os dejo con las fotos.

¡Feliz jueves!












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