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domingo, 12 de mayo de 2013

Al mal tiempo, bonitas botas


Vivo en Vitoria y es de sobra conocido su merecidísimo apodo “Siberia- Gasteiz”. Algún gracioso abrió el grifo de la lluvia hace casi un mes y debe estar estropeado porque no se ha cerrado. Tenemos muy pocas horas de respiro “lluvioso” y es una mezcla de horror y depresión.

En mi caso, funciono con sol, me da energía, creo que tengo placas solares en mi cuerpo, porque lo noto muchísimo. Mis días cambian mucho si cuando levanto la persiana por la mañana veo sol o veo lluvia. Ya no os cuento si nieva, como los dos últimos días, yo creo que la nieve es para las pistas de esquí y para de contar.

La cuestión es que después de verme obligada a usar Hunter un día tras otro, rescaté del zapatero unas comodísimas botas mosqueteras negras de ante y taconazo que me han salvado los estilismos de los últimos días. Me parece una forma de salir de la hunter-rutina que, parecía que vivía en un Coachella perpetuo, y darle un toque de sofisticación a los estilismos.

Tienen un “algo” que da el toque al look, por lo menos para mi gusto. Aunque en un principio las calificaría como “prenda peligrosa” es decir; cuidadín con cómo la combinas porque o vas bien o vas hecha un cuadro, este tipo de prendas no admiten término medio. Hablo en todo momento de las de taconazo, las planas no me parecen tan peligrosas.

Recuerdo que me encapriché de unas botas de este estilo hace muchísimos años y me costó bastante encontrar unas que me sentaran bien. Por alguna extraña razón que no entiendo, los diseñadores creen que si calzas un 41 tienes las piernas de un elefante y no tiene por qué ser así. 

Cada vez que veía unas y me las probaba, mi gozo en un pozo, tres pasos después, la bota mosquetera “digievolucionaba” en botín y no se trataba de eso. No había manera de que se quedaran en su sitio. Quiero aclarar que no tengo (por desgracia) las espigadísimas piernas de K. Kourkova pero tampoco las de Roberto Carlos. Por eso cuando vi el año pasado en la web de Bershka (Sí, bsk, quién lo iba a decir) las mías, fue flechazo, diseño perfecto a un precio más que razonable que, ahora mismo, no recuerdo pero, no superaban los 50€. El 41 estaba agotado pero, a cabezota no me ganan los de Bsk, anoté la referencia y empecé a llamar hasta que las conseguí. Tardé bastante pero, llegaron a mi armario.

La temporada pasada sí las usé bastante, supongo que por la novedad, ésta todavía no recordaba habérmelas puesto más de dos o tres veces hasta los últimos días. Me gustaría poder enseñar mis estilismos por si alguna las tiene en el baúl de los recuerdos y las quiere rescatar pero, de momento no tengo fotógrafo, a ver si engaño a alguien y hago una tarde sesión de fotos. No prometo nada pero, lo intentaré.

Como siempre, recopilación de estilismos para que podáis inspiraros y comprobar cómo lejos de recordar a las botas de “Pretty woman”, pueden convertirse en un estilo más “Lady”. Las portadoras son las mismas de siempre, las omnipresentes “Queen M” y “La Oli”, acompañadas por algunas más. Los peros se los pongo a “Mirandita” porque se aprovecha del “todo-me-queda-bien” y se las pone sin medias con mini falda y ahí sí es un poco Pretty Woman y a “Queen M” cuando las lleva con pantalón porque, se ve sólo botas y la hacen parecer más bajita. Con “Marivicky” no puedo ser objetiva, yo de pequeña era Victoria cuando imitábamos a las Spice Girls en el colegio, son muchos años de adoración. El resto, impecables.

 1b

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